martes, enero 27, 2015

El Número Mágico 13... “Bienvenido, y que se haga la Magia Gabriel”

“Nuevamente abro las páginas,  y el tiempo cae en mi mente.
Soy yo nuevamente. Libre, sonriente y orgullosa.
Orgullosa de mí y de ti.
Trazo líneas, que con el pasar del tiempo conformaran un hermoso paisaje.
Y tú, solo tú eres la razón y el paisaje al mismo tiempo.
Yo soy, y seré el aire refrescante que aliviara y calmara tus pensamientos,
Cuando el transitar por ese hermoso paisaje,
conviertas  la travesía en aprendizaje
y el aprendizaje en una aventura para compartir.”
Duvraska Mendoza

Este escrito quiero dedicarlo especialmente a mi hijo, Gabriel Alejandro, que ya algunos de ustedes conocen de una u otra forma personalmente o por mis escritos anteriores.
No sería un secreto decir que Gabriel es mi razón para ser madre, padre, mujer trabajadora, hija, hermana y tía. Gabriel, fue desde el día que pensé en concebirle más que una razón, más que una decisión, más que una responsabilidad. Es que en aquel tiempo imaginarme con un hijo era mucho más de lo que jamás yo pudiera imaginar. Así llego un día, que al mirarme junto a mi Gabriel Alejandro, entre mis brazos solo me demostraba a mí misma, la capacidad inmensa de amar, de trabajar y de visualizar un norte repleto de oportunidades para él. Cierto que los miedos invadieron mi ser, antes de decidir embarazarme y traerlo al mundo, bueno creo que cuando tomas una decisión en serio y observas con detalle las responsabilidades que vienen consigo por aquella decisión a tomar, el miedo es el primero en aparecer; Sin embargo, yo di aquel gran paso de convertirme en madre y fue cuando Dios me regalo la oportunidad de tener aquel angelito a mi lado.

Hoy, casi después de 13 años y convertido en un adolescente con un mundo lleno de oportunidades al alcance de sus manos, le observo y como un espejo vivo con él sus ansiedades,  preocupaciones, apegos y desapegos, alegrías intermedias, claridades nubladas, palabras a medias, letras no escritas. Como el tiempo, le envuelve su día a día y como él aprende a manejar su tiempo en su día a día. Ahora descubro como aquellas manos que antes podía yo cubrir con una sola de mis manos han crecido y ahora son ellas las que casi cubren las mías. Como con mis brazos abarcaba todo su cuerpecito y ahora son sus abrazos que casi terminan abarcando todo el mío.  

13 años mágicos han pasado y ahora será el quien se abrirá a un mundo para comenzar a descubrirlo tal cual es, ahora será el quien observara todo su alrededor y expresara sus propias opiniones, será el quien terminara decidiendo lo que en su cabeza cabe como cierto y lo que sin duda alguna su pensamiento le dicta que es su realidad.  Sera el momento, en el que me convertiré algunos días en el obstáculo que no dejara llevar a cabo sus más geniales ideas, en las que mis acciones y palabras generaran lágrimas de lamento o rabia porque su verdad será solo la de él y no la mía. En la que seré el puente hacia lo que no agrada solo porque lo sugiero y querrá sin duda derribarlo para tomar la ruta que según él es más acorde a la situación. Serán las circunstancias, en las que el amor por mi querrá desaparecerlo y preguntarse al mismo tiempo porque, será cuando se encontrara entre la difícil decisión si abrazarme o cerrarme la puerta de su cuarto para no dejarme entrar. Sera el momento en el cual sus amistades tal vez no sean las más ideales desde mi punto de vista. Sera el momento en el que la tecnología, amistades, amores y todo su mundo roben parte de su tiempo conmigo. Sera el momento en el que la soledad le visitara más constantemente. Sera el momento en el que el aburrimiento se hará presente en su diario y particular vocabulario. Sera el momento en el que se confundirá entre decir y no decir lo que siente y piensa. Sera el momento en el que se alejara y volverá a su ritmo y en su momento. Sera sin duda, el momento en el que su misterioso sentir arropara todo su ser permitiéndole descubrirse tal cual es.

En resumen mis estimados lectores mi hijo, Gabriel Alejandro está creciendo y es todo un adolescente.

A ti mi querido y amado, Gabriel Alejandro, ha llegado el momento para descubrirte y a pesar de lo que pienses un día recuerda que este es tu momento y de nadie más. Un momento para crecer en emociones, un momento para reconocer lo que sientes y sincerarte  al mismo tiempo con tus sentimientos y emociones. Un momento Gabriel, que solo tú vivirás en ti mismo y que tendrás que estar más alerta cuando en ocasiones creas que  la incomprensión, injusticia, y desatención  están presentes cuando tal vez no sea así. Cuando la soledad y el silencio acompañado de la distracción tocaran tu puerta y seas tú el único quien les permita quedarse a tu lado.

Finalmente quisiera aprovechar esta oportunidad para reflexionar juntos, e incluir al mismo tiempo la experiencia vivida durante nuestra adolescencia y destacar sobre todas estas palabras que le he dirigido a mi hijo, Gabriel Alejandro, que la vida es un cambio constante cada día, que no solo cambiamos a cierta edad, o por pasar de una etapa de la vida a otra. La vida te trae cambios a tu vida para permitirte crecer con cada decisión tomada. Y que así como en la adolescencia se destacan los cambios más grandes en nuestro físico, personalidad y manejo de emociones. La adolescencia y la adultez tienen algo en común frente a todos estos aspectos.

Primero: Necesitamos comprender que todo es un proceso y como tal hay que vivirlo, en su tiempo y momento preciso.
Segundo: Los miedos y confusiones emocionales, vienen a nosotros en cualquier etapa de nuestra vida y según mi punto de vista enfrentarlos, comprenderlos y vivirlos con respeto propio y responsabilidad es la vía correcta para seguir adelante frente a las adversidades.
Tercero: No siempre tenemos la razón cuando nuestras emociones se encuentran revueltas y comprometidas. En mi opinión personal lo mejor que podemos hacer es escuchar a otros e inclusive pedirles su punto de vista y una vez que nuestro temperamento emocional se encuentra relajado y en la posición de tomar una decisión, tomarla aquella con la cual tu corazón se siente más confortable.
Cuarto: Tomar distancia es una acción que debemos hacer de forma consciente y responsable, si dejamos que la distancia nos aleje por completo de nuestros seres queridos, amistades y demás; entonces,  la soledad invadirá todo el espacio donde otras personas que nos aman quisieran estar. Entonces, lo más adecuado respecto a este punto seria tomar una distancia planificada, esto nos ayudara a retornar a nuestro entorno de manera natural.
Quinto: Hoy día con la tecnología tocando nuestra puerta constantemente, en la tv interactiva, video juegos, tablets, computadoras, teléfonos, mensajería y redes sociales es más fácil perder la noción del tiempo que dedicamos a estos medios que a nosotros mismos y a las relaciones interpersonales, sean familiares, de amistades o de trabajo. La verdad es que creemos estar en contacto más directo con aquellos con los cuales interactuamos mediante estos medios, pero en mi opinión personal lo que hacemos constantemente es interactuar con una pantalla que ni siente, ni ve y al mismo tiempo perdemos el chance de conversar y distraernos con aquellos que si tenemos a nuestro lado y que sin duda pudiesen entregarnos más calor humano que el calor que transmiten los ventiladores de una computadora, tv, consola de juego o teléfono solo por un uso excesivo en un momento dado.

Quisiera extender un poco más este punto, porque noto que nuestro día a día está repleto de estos aparatos que así como traen conexión al mismo tiempo terminan desconectándonos y aislándonos de nuestro presente sin darnos cuenta y fácilmente podemos llegar a caer en “Adicciones Comportamentales”, entonces lo mejor, es que así como requerimos tomar “Distancia Planificada” para tener nuestros momentos de soledad, meditar, reflexionar o simplemente disfrutar. Así mismo y en igual manera requerimos de un uso “Consciente, Planificado y Responsable”  -CPR- de la tecnología, permitiendo convivir con el mundo real más tiempo que con el interactivo. Y vivir entonces una vida más sana y enriquecedora al interactuar personalmente con aquellos que tenemos a nuestro rededor.

No quisiera dar fin a este escrito sin decirles que todos somos adolescentes en un momento de nuestro vivir, y que tomar decisiones es lo más seguro, normal y constante en nuestras vidas. Que nos encontramos en la ardua tarea de tomar decisiones desde que abrimos nuestros ojos al despertarnos y decidimos si nos quedamos durmiendo o salimos a trabajar, estudiar o cumplir con nuestro compromiso, si nos cepillamos o no los dientes, si nos bañamos o no, si desayunamos o no, si vemos televisión o leemos un libro, si conversamos o jugamos video juegos, si atendemos el teléfono o interactuamos cara a cara con quienes nos rodean, si vez el juego final o trabajas hoy para obtener un futuro distinto, y así va pasando nuestro día en una constante pelea de decisiones.

Mis estimados lectores nuestras decisiones van de la mano con la actitud que tomamos frente a los cambios que se nos presentan y sin duda nuestro mañana será el resultado de nuestras decisiones del hoy. Entonces, seas tú niño, adolescente, joven, adulto, adulto contemporáneo, senior, de la tercera edad, anciano o similares decide con responsabilidad, actúa positivamente y con sencillez, y finalmente disfruta con el corazón para garantizar que tu mañana sea más alegre, saludable y próspero que el día de hoy.

Recuerda “Suena, Activa y Disfruta”



Hasta el próximo sueño…

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