sábado, agosto 30, 2014

Preparar al Cerebro para el Exito

“Estoy lista, tengo todo lo que necesito,
mi fe, mi meta y la energía interna que requiero para materializarla.
Nadie puede detenerme, excepto yo. 
Y si yo lo tengo todo. Entonces que? 
      Actúa, disfruta y espera activamente.” 

Tu día será tal y como lo pensaste sería la noche anterior. Si, así es. En algunas ocasiones, cuando nos espera según nosotros un día estresante, por una cosa u otra, sea porque tenemos muchos proyectos pendientes en nuestro trabajo, reuniones laborales, o de actividades incluyendo la de nuestros hijos, implicando un “full day” de trabajo, actividades escolares, proyectos y pare de contar; pareciera, que para descargar la preocupación o estrés que nos ocasiona llevar a cabo un sin fin de actividades que exigirán un 200% de nosotros, según nosotros, nos encargamos de informarles a todos en casa, en el trabajo, al vecino, al perro o a cualquiera que se nos tropieza, que nos espera un día duro y estresante al siguiente día, comenzando a cargar nuestro cerebro segundo a segundo de pensamientos estresantes y angustiosos, convirtiendo nuestra noche de descanso, en una noche pesada y agotadora. 

Así que, si creímos por un momento que repitiendo a cada segundo que el día siguiente será agotador, angustiante o estresante nos podría ayudar a relajarnos y descargarnos, siento decir que estamos equivocados. Al contrario, pienso que repetir constantemente que nuestro próximo día será una angustia, o no tendremos tiempo ni para respirar, le estamos indicando a nuestro cerebro cómo debe ser su comportamiento ante tal situación. Entonces, como esta vez de lo que se trata es de reinventar estrategias y re-aprender, lo mejor que podemos hacer en esos días con infinidad de obligaciones laborales, familiares o personales, es preparar a nuestro cerebro para que contrariamente a reaccionar con angustia, reaccione con astucia y disfrute el reto de enfrentar un día excitante como ninguno. Un día que nos puede llegar a regalar paz interior cuando lleguemos a casa y reflexionemos sobre lo acontecido y nos demos cuenta que nuestra jornada estuvo llena de retos, nuevas personas con las que tal vez compartimos, nuevos lugares que no conocíamos, o más excitante aún es lograr felicitarnos al descubrir, que fuimos capaces de disfrutar un día como ningún otro con entusiasmo y atentos al siguiente reto.  Es en esta etapa cuando en mi opinión, comenzamos a ser creativos y construimos días excitantes y potencialmente exitosos, reinventándonos así nuevos pensamientos y alojando en nuestro cerebro emociones positivas, re-aprendiendo que es más valioso preparar a nuestro cerebro para el éxito y que se mantenga disfrutando de la vista y emociones que descubrirá en el transcurso del camino, concediéndole así a la meta toda la energía y no al tiempo que nos lleve materializarla.

Hasta el próximo sueño…



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