lunes, marzo 17, 2008

Entre gritos y desmayos


Antes de comenzar solo les pido que imaginen un péndulo. Si, un péndulo…Un péndulo puede estar presente en un reloj, en deportes extremos (así le llaman algunos) y sin duda alguna en nuestras relaciones, pero de este ultimo podremos hablar mas adelante.

En esta oportunidad les contare la del péndulo de los deportes Waoooo!!!.., recuerdo haberlo vivido y ese si que fue todo un reto. Allí estaba yo, en aquel lugar por demás hermoso en su vegetación y cuidado, rodeada de todos mis compañeros de estudio, bien dispuesta a encontrarme con mis temores y cuando digo bien dispuesta definitivamente así lo concluyo después de ver que en realidad di el paso que tanto temía “Lanzarme al Vacío”, en aquel péndulo gigante para mi y para otros tan diminuto.

Yo pavorosa y temiendo por dentro a ese encuentro, decidí enfrentarme sin meditarlo mucho, sin observarlo mucho, solo parándome frente a frente. Es así como subo las interminables escaleras que me llevaban a la espera ansiosa y desafiante de la altura, sin ver a mí otro compañero en su mágico lanzamiento, decido entonces observar el horizonte y los campos verdes que lo arropaban, mi mente viajando a los sitios mas recónditos de mis recuerdos se paraliza cuando el viento sopla diciendo “Quien sigue?”, y sin mas preámbulos me toca a mi. Con firmeza, me siento en esa sombra de hierro volátil de aquella desequilibrada aventura, confieso que ya allí el pánico se apodero de mi y en segundos mi razón quiso retroceder aquella fantástica proeza que intentaba realizar; sin embargo con mi mente aislada de la razón y afianzada en el horizonte, mi respuesta a la pregunta que me enfrío el cuerpo por tres veces consecutivas fue “Si”. Ssssssssssssssssssss volé con mi único compañero, el aire. Pienso que mis pulmones se olvidaron de respirar, mi vista nublada se encajaba en el vacío que me arropaba, el shock de encontrarme sin pisar tierra firme y balancearme de un espacio lleno a otro vacío se fue apoderando de mi piel y solo quedaba por esperar que la profundidad del viaje culminara. Sin saber como o porque?, mis pies tocaron aquella arena invisible y mi cuerpo caído al abrir los ojos se encontraba en brazos de las personas que menos espere.

Increíble!!!

Hoy para mi solo existen las letras que acompañan la experiencia, más no las palabras exactas que la describen; Sin embargo gracias a ella he conseguido afirmar estos grandiosos mensajes:

1.- Sin duda alguna, un día deberás enfrentar tus temores más profundos
2.- La grandeza del horizonte que te rodea, la miras pero no la observas
3.- A lo que más le temes no es a la experiencia, ni al resultado, sino a ti mismo
4.- En los momentos difíciles o de mayor incertidumbre tu mente se nubla, pero siempre habrá alguien que la sople para despejarla
5.- Todo el que te rodea esta allí por alguna razón, aprovecha su existencia
6.- Revivir las experiencias agregan valor solo si haz cambiado tu forma de observarlas

1 comentario:

María Mercedes Gómez dijo...

¡Hola Dubraska! Muy contenta de saber de nuevo de ti y leer tu espacio... "para volar hace falta suficiente aire para desplegar las alas" para ello es necesario sentir el vacío de la caida, desplegarlas y volar...
Te invito a conocer mi blog también donde comparto aprendizaje organizacional y gustos particulares.
Un abrazo.